El año pasado fui a mi tierra de visita y llevé algunos regalitos para mi gente. Me falló en 2 regalos porque mi sobrino que considera que ya no es un niño (para mi sí), solo le echó un vistado a la colección de discos de 31 minutos que le llevaba. También olvidé que mi sobrina es una adolescente de prepa y no quedó tan conforme con la bolsita “aniñada” que le llevaba. Así que debí de corregir mi error y a mi sobrino le tejí un gorro del equipo de futbol América, el cual no fotografié. A mi sobrina le hice esta funda para el celular que le acababan de regalar:

Chido el celular, aunque me volví loca tratando de marcarle a mi hermana. No tengo habilidad con el touch. Luego no pude evitar compararlo con el mío que a duras penas manda mensajes y recibe llamadas y concluí que de plano es otra generación (dijo la vieja jajaja).
Tengo que decir que esto de no atinarle a los regalos es común, hace años se me ocurrió ponerme bien autóctona y llevarles marranitos de alcancía, blancos con flores de colores. Era un regalo muy práctico y que hasta llevaba un aprendizaje pero de plano no era el indicado para unos niños de esa edad jejejeje. Los dos mas grandes me dieron las gracias educadamente y el mas chico, vio el regalo, dijo gracias de manera tímida y se fue a otra habitación. uuhhmmm concluí que de plano no le había gustado. Chale. Pasó medio día y mi sobrino mas chico me busca en la cocina y me dice:
“Tía, sí me gustó mucho mas o menos el regalito”
jajajajajaja claro que esa frase quedó para la posteridad.
Hasta pronto.